lunes, 17 de junio de 2019

"Salgamos a construir algo"

Casi veinte años. Mucho tiempo.
Veinte años de sostener hasta mis días determinadas creencias sobre la educación; veinte años que no fueron suficientes para erradicar la construcción de un modelo de escuela funcional ….. ¿a qué?.
Es que casi inevitablemente uno trae consigo certezas sobre lo que funcionaba y sobre lo que no, en aquellas épocas de secundaria. 

Pero hace algunos pocos años, comenzó la deconstrucción, en todo sentido. La revolución, diría yo. Una revolución permanente.

Lengua y literatura, Matemáticas y Contabilidad. Tres materias cuyas profesoras me marcaron lo suficiente como para que aún hoy, recuerde algunas de sus expresiones nítidamente. Es que definitivamente aquello que leemos en el material de la materia Práctica docente I cobra sentido ahora que hemos comenzado a andar el camino del profesorado: el “alto impacto” que tienen las primeras experiencias biográficas en la práctica profesional.

En cierta ocasión, con mis compañeros de curso recibimos la sanción de dos amonestaciones colectivas por una travesura realizada por uno de los alumnos a quien todos encubrimos. Y nos parecía bien. Jamás nuestros padres o nosotros mismos hubiésemos osado cuestionar la medida.

Pero  por otra parte, tampoco osábamos cuestionar malos tratos y reprimendas equívocas, como cierta vez en un viaje de estudio a la ciudad de La Plata, acompañados por la profesora de Literatura quien, en un momento del itinerario, se acercó ante el bullicio y como eligiendo a quien acusar me dijo, malvada y desafiante “no seas estúpida”.
Tampoco decíamos nada si la profesora de Matemáticas explicaba apenas una vez para la hilera de adelante y el resto éramos tratados como “burros” en otras palabras y miradas, claro está.

Y entonces, hoy me encuentro en más de una oportunidad deseando que vuelvan las eficaces amonestaciones que parecían ordenarlo todo.
Pero también, gracias a Dios me encuentro llena de esperanza viendo a miles de jóvenes luchando por sus ideales, teniendo la posibilidad de una educación liberadora crítica.

Estoy entonces parada en una zona de promesas, con ganas de generar ganas -valga la redundancia-  motivos, puentes, aprendizajes, intercambio colaborativo, acciones positivas para y por el mundo, nuestros pequeños mundos. Todo eso que verdaderamente no tuve en mi trayectoria escolar.
Claramente el contexto y la época son otros, hoy el momento y las características de los actores nos definen y posicionan. Antes, éramos seres pasivos, que muy poco cuestionábamos. Y hoy, no sólo somos más críticos sino que los mismos alumnos interpelan constantemente a sus maestros, y a sus mayores. Nosotros no lo aprendimos, porque no nos enseñaron.
Comienzo a pensar con qué tipo de herramientas cuento, que ya no son las mismas que utilizaron mis padres y mis maestros. El mundo de hoy exige otra mirada, paradójicamente más detenida, para pensar la vorágine. De repente recuerdo un texto académico llamado “Todo lo sólido se desvanece en el aire” de Marshall Berman, puesto que todo es vorazmente cambiante y hemos de reinventarnos para estar a la altura de las circunstancias. Si pienso en aquellos años, todo era lento, monótono y estructurado, respondiendo una y otra vez a los mismos patrones.
Pero hoy, si miramos, la experiencia juvenil debe ser abordada desde la prueba y error, la creatividad; hay que replantearse estrategias, asumir la condición actual de inmediatez desde una perspectiva más positiva si se.
Parada hoy entonces en esta “aldea global” (Marshall Mcluhan), fluye un mundo constantemente nuevo que apenas podemos predecir y en el cual la preparación propia pero sobre todo la de los protagonistas del mañana, cobra una importancia cada vez mayor. Entonces (me) surgen las preguntas: ¿qué es lo importante a transmitir? ¿Educamos con el ejemplo? ¿Con qué elementos debo contar hoy, a diferencia de los docentes de hace casi veinte años atrás? ¿Cómo son los alumnos de hoy y cómo puedo y debo tratarlos? ¿Cómo vincularme amorosamente con ellos sin perder el lugar del rol? ¿Cómo generar reflexión sin sanción?.
No tengo más respuestas que apartarme de viejos modelos para reinventarme (y hacia siente fuertemente que voy).

No tengo más respuesta que empezar desde dónde partí para escribir este texto: SALGAMOS A CONSTRUIR ALGO PORQUE …… TODAVIA QUEDA MUCHO POR HACER (Y POR SENTIR).

Y UN DÍA, LA RECTA FINAL

   A lo largo de diez horas de observación se van gestando el deseo y la necesidad de estar frente al aula, a cargo, al fin. Es cuando lo pi...