viernes, 30 de agosto de 2019

Escuela secundaria: ¿qué ves cuando la ves?

Una mirada abarcativa de las representaciones sociales



El Instituto Mariano Moreno de Rivera, es -sin dudas- un colegio que ha sabido construir una imagen clara y fuerte respecto al nivel y la calidad educativa. A lo largo de los años, los habitantes del pueblo, ex alumnos y docentes coinciden en la cualidad de prestigio que de alguna manera el Instituto supo conseguir.
Esta idea, sostenida a través de los años, para muchos otros actores sociales tiene una doble connotación: la lógica estereotipada de la escuela de los ricos o de quienes ocupan ciertos espacios de poder por llamarlo de alguna manera. Por lo tanto, el status del que se habla, tiene varias lecturas que son dignas de ser tomadas en cuenta a la hora de analizar la institución y los procesos que allí ocurren.
Llegamos así a la noción de las representaciones sociales que ocupan un buen lugar de las construcciones que hacemos de las instituciones a lo largo de la vida, incluso de las personas (dependiendo del lugar que ocupan en la sociedad). Hablamos por una parte, de una especie de "deber-ser", por otra parte de la naturalización de acciones, procesos y/o roles y también de la subjetividad del sujeto que dota de significación a esas representaciones que hereda, adquiere y a veces hasta arrastra, sin cuestionamiento.
Tal es así que el hábitus en términos sociológicos que nos gobierna en este caso en el campo de la educación, es en parte el responsable de nuestras reafirmadas representaciones sociales sobre varios de los aspectos de las instituciones educativas. En ese sentido, ya sabemos que dentro de la escuela se actúa de una forma, se esperan ciertas cosas y se obtienen más o menos conocidos resultados. Particularmente del Instituto, uno espera encontrarse con un espacio ordenado, limpio, seguro, disciplinado, elitista y serio. A la hora de la observación, se corroboran los primeros tres adjetivos a simple vista, pero respecto de los últimos se puede apreciar que esa seriedad y esa disciplina que sabían ser parte ineludible del colegio, que son imaginadas por gran parte de la comunidad, tienen que ver si con la exigencia que de hecho se observa y se recoge como dato pero además y fundamentalmente, con una vuelta de tuerca en las relaciones humanas entre los actores de la comunidad educativa del Instituto. De esta manera se cae una representación social fuerte que tiene que ver con ese denominado elitismo. Al observar y entrevistarse con los diferentes actores, se ve que esto no es así y se observan niños y adolescentes de diversas características. 
Por otra parte, en cuanto a la "seriedad" esta puede ser entendida como formando parte de un clima cordial, ameno, "buena onda" y se corrobora que es un espacio donde a la gente le gusta ir a trabajar. Esta misma idea la expresa la Directora de la Institución en entrevista.
Ahora bien, sobre las personas decíamos, -según el rol que ocupan- también recaen las representaciones. Nos referimos en este punto a los profesores y docentes. Y en el Instituto Mariano Moreno, por ejemplo, circunda la idea de que todos desean trabajar allí por el mencionado prestigio y porque además en esa escuela se trabaja a gusto. Por otra parte, se escuchaban ideas sobre profes "cucos" que según los aportes de una alumna, en el fondo no lo son tanto. 
Y entonces ¿qué vi en la escuela y cómo lo contrasto con mi trayectoria educativa?. Es una respuesta simple para mi, y la cual me hace ruido si me proyecto: veo docentes por un lado reproductivistas de discursos sobre alumnos difíciles y faltos de disciplina y veo por otro lado una camada de docentes que se involucran con las realidades de sus alumnos, conocedores de contextos y ávidos de intercambio significativo. Me pregunto muchas veces, parafraseando a Los redonditos de ricota: "¿de que lado de la mecha te encontrás?. 
Y por último pero no por eso menos importante, de todas las representaciones sociales, creo que hay un gran camino por recorrer hacia el estudiante como sujeto real. Observo que el discurso actual es ese, retomando a Freire, pero justamente es un discurso. En lo real, los docentes -sin maldad- no pueden aún resolver la situación de enseñanza sin ejercer viejos métodos tradicionales en los que todavía el alumno poco elige, poco vota y en consecuencia, poco sentido encuentra a esta otra representación social: ¿para qué me sirve esto?
Observo docentes que quieren hacer nueva escuela y tienen quizá en sus mentes idea de cómo hacerlo, pero en lo concreto, creo que esas representaciones de renovación se dan de bruces constantemente con las viejas concepciones, que de alguna manera parecen ser las que funcionan. Por que.. digamoslo: se imponen.
Me encuentro entonces con un colegio que me invita a seguir recorriéndolo y conociéndolo, porque deja entrever que allí más allá de lo visible y evidente, se viven todo tipo de experiencias (instituidas e instituyentes) que requieren ser miradas de cerca para ser comprendidas como formando parte de la práctica docente.

¡ Hasta la próxima mirada !

Y UN DÍA, LA RECTA FINAL

   A lo largo de diez horas de observación se van gestando el deseo y la necesidad de estar frente al aula, a cargo, al fin. Es cuando lo pi...