martes, 26 de abril de 2022

EL DESAFÍO DE CREER QUE TODO SERÁ POSIBLE

                                                     

Hace un año atrás, la ansiedad y los nervios por entrar al aula y formar parte de la dinámica de una clase se hacían cada vez más visibles. Sin embargo, conocer el contexto institucional desde años anteriores hacía que sintiera ganas de comenzar a llevar a cabo mis intervenciones y querer formar parte de esa maravillosa y desafiante tarea que supone el hecho de enseñar - aprender. Las horas de observación llevadas a cabo en las prácticas docentes correspondientes al ciclo 2021 en Literatura de 4° año de secundaria, permitieron conocer a un grupo de alumnos diversos que también mostró interés por la presencia de una extraña en el aula y, para sorpresa y gratitud, la apertura fue casi inmediata. Cabe recordar que el contexto de Pandemia había impactado, según ellos mismos, negativamente en la forma de posicionarse desde el rol de estudiantes constituyendo esto una especie de traba importante en el desarrollo de las expectativas de logro de la docente co formadora (según su propio relato). De todas maneras, con el correr de las clases, los alumnos fueron logrando mayor confianza en sí mismos posibilitando a la vez un intercambio más rico que desembocaría en dinámicas satisfactorias. En ese contexto inicié mis aportes de clase, deseando que ese clima positivo que venía observando, continuara; al principio todo fue nervios pero a la vez alegría; lentamente el grupo se abrió más y más haciendo de cada propuesta no solo un desafío sino un momento único de aprendizajes compartidos.

La guía de la docente co formadora fue clave ya que desde un posicionamiento crítico pero sumamente generoso, habilitó un espacio de construcción de conocimientos tanto para mi como para el grupo. Juntas pusimos manos a la obra en el contenido elegido para trabajar, el cual había quedado pendiente de desarrollar adecuadamente en el año 2020. Respecto a ello, fue llamativo en principio observar que a los alumnos les costara tanto comprender la lógica de la argumentación teniendo en cuenta que se trataba de un contenido visto en 3° año del ciclo básico en Prácticas del lenguaje. La propuesta llevada a cabo tenía que ver con la realización de un ensayo como texto académico, el cual -tratándose de un género híbrido- estaría basado en la lectura de una obra literaria a elección y a partir de ella en la exposición, tanto como en la generación de nuevo contenido a partir del análisis y proposición de tesis.

Fue necesario explicar nuevamente tanto la estructura de un texto argumentativo como la de un ensayo, leer ejemplos, generar espacios de producción, recurrir a recursos argumentativos y también de cohesión textual.

Esta tarea no sólo me enriqueció como alumna sino también como futura docente ya que es precisamente en la lógica de la planificación, la producción, la práctica, la revisión y la corrección dónde la experiencia se fortalece arrojando eventualmente mejoras. Fue muy gratificante haber hecho este recorrido de la mano de alumnos que se esforzaron por conseguir los objetivos y me enseñaron a través de sus dudas y consultas, cómo mejorar la práctica futura así como también la planificación de las actividades. Cabe sin embargo reflexionar sobre la diversidad, es decir, lo difícil que resulta llegar a cada alumno con sus diferentes ritmos, esto es algo a seguir considerando a la hora de compartir con colegas e idear propuestas, creo que es necesario desde educación pensar en nuevas estrategias para llegar verdaderamente a todos nuestros alumnos.

De esta manera comprendí una vez más, que sólo se hace camino al andar y que nuestra tarea es un desafío permanente para el cual debemos continuar capacitándonos y revisándonos.

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