PROFESORADO DE LENGUA Y LITERATURA
El último año del Profesorado de Lengua y Literatura vino a dar forma a las expectativas,
a confirmar que la revolución era posible y que definitivamente estaba en el momento
de continuar arriesgando: en tiempo, esfuerzo y vocación.
Hoy toda la cuestión pedagógica se ha tornado verdaderamente una zona de promesas desde
los roles que asumo: como docente, como madre, como trabajadora, como ciudadana.
Creo que se es educador y alumno inevitablemente durante toda la vida, para empezar.
Dicho esto, considero entonces que esa zona de promesas corresponde a la esperanza, a las ganas
de generar ganas -valga la redundancia- motivos, puentes, aprendizajes, intercambio
colaborativo, acciones positivas para y por el mundo, nuestros pequeños mundos.
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